Hasta luego, viejo amigo.

23 de junio del 2014. Hace ocho años que te conozco, hace un poco más de ocho años que estás conmigo. Recuerdo que llegaste el mismo día en que tu hermano había fallecido. Estabas triste porque no estabas con tu madre, lloraste varias noches, pero poco a poco te fuiste acostumbrando. Fuiste un cachorro rebelde, siempre agarrando la ropa que estaba colgada para secarse y llevándola a la tierra. No recuerdo cuantas plantas destruiste por llegar y acostarte sobre ellas, que pasabas por sus espinas para rascarte, o cuantos adornos arruinaste por estarlos mordiendo constantemente. Eras difícil de educar, hasta apenas unos meses "logramos" que no te salieras de la casa cada vez que sacábamos el coche. Y quiero decir "logramos" porque todavía te salias en algunas ocasiones. 

No olvidaré tu pelo, lleno de tantos tonos de diferentes colores: negro, café oscuro y claro, rubio, blanco e incluso unos dorados; todos perfectamente distribuidos y acomodados. No olvidaré el escándalo que hacías al comer tus croquetas: siempre moviendo el plato contra el piso mientras seguías en la búsqueda de más croquetas. Al ver que no había más, proseguías a lamer todo tu plato para recuperar su sabor. Nunca olvidaré cómo te levantabas (a veces) animado al ver que salía de la casa, pero tampoco olvidaré las otras veces que no te levantabas para que te hiciera "pancita". Nunca olvidaré tus ojos cafés cuando nos quedábamos viendo al otro. 

Son tantas cosas que vivimos y tantos recuerdos que prefiero no ponerlos todos aquí; que sean y sigan siendo solo nuestros. Gracias por estar conmigo en las buenas y en las malas, por pretender que me escuchabas cuando te contaba mis problemas de niña, por cuidarme cuando me caía, por saludarme todas las mañanas y madrugadas; básicamente, muchas gracias por ser un gran amigo. No voy a decir que fuiste el mejor perro del mundo pero tampoco diré que fui la mejor compañera del mundo. Pude hacer más, siempre pude hacer más incluso en estos tres terribles días puede haber hecho muchísimo más por ti. No me arrepiento de mucho. Solo quisiera poder estar cinco minutos más contigo, volverte a hacerte cariñitos, volver a lanzarte un hueso... algo algo ¡algo! Ocho años parecen muchos pero ocho años no fueron suficientes. Me hubiera encantado que fueran más de ocho años, me hubiera gustado estar sentada junto a ti a tus doce años y apreciar simplemente el paisaje. De haber sabido que sería hoy el día en que amanecerías dormido para siempre, me habría quedado toda la madrugada contigo. 

Lo siento, yo sé que pude haber hecho más, mucho más, pero quiero que sepas que a pesar de no ser el mejor perro del mundo, fuiste el mejor perro de mí mundo. Si, me hacías enojar pero ambos sabemos que siempre me volvía para hacerte un cariño. Si, eras un maleducado pero siempre me hacías reír y sonreír. 

Te quiero mucho Rumi. Siempre te he querido y siempre te querré. No tienes idea de lo mucho que ya te extraño y de lo que te extrañaré. Pero ahora estás con tu hermanito y te aseguro que te divertirás mucho con él. Salúdamelo y dile que también lo extraño. Algún día nos volveremos a ver todos, incluso con Mig, y jugaremos como antes.


-Lili

Lili Sofía

Cinéfila hasta la médula y fanática de lo irreal en la realidad.

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