Un sueño del que deseas nunca tener que despertar

Ahí se encontraba una vez más. Su cuerpo se encontraba un día más en esa silla, de ese lugar, en esa posición. Su cabeza miraba hacia la misma dirección, dando la impresión que escuchaba lo que su profesor decía. Pero su mente se encontraba en otro lugar. Su mente la seguía torturando. Seguía sintiendo un gran peso y un gran dolor en el pecho, a pesar de que él se encontraba a escasos centímetros de ella. No importaban esos centímetros. Ella podía estarlo besando y aún así sentir ese gran dolor.

Es gracioso, ya que había estado viviendo así desde hace meses. Pero es aún más gracioso que cada vez lo soportaba menos. Había momentos en los que ya no podía ni consigo misma. Comenzaba a perder la razón, tanto, que el ver sangre corriendo bajo su blanca piel ya no le importaba más. 

Sus opciones se iban agotando, cada vez se acercaba a ése punto al que ella no quería llegar. Desesperada, gritó por ayuda y un alma se volteó a escucharla. A pesar de pedirle que no dijera nada, ella sabe que ésa dulce y bella alma hizo más que escucharla. Habló. Habló para poder ayudarla. Estaba agradecida, ya que con ello, pudo ver una pequeña chispa de esperanza.

"Es extraño... No se siente real. Se siente cómo un sueño. Un sueño del que deseas nunca tener que despertar."

Ése era su nuevo deseo: Que no fuera un sueño. Que de verdad dejarían todo atrás. Que solo tendrían el presente y un futuro prometedor.

Y así fue cómo, una vez más, encontró algo de qué aferrarse. Es un listón el cuál no dejará ir. No dejará que se queme. No dejará que se olvide.



-Padme

Lili Sofía

Cinéfila hasta la médula y fanática de lo irreal en la realidad.

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